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Permacultura Permacultura

Después del eterno vuelo con escala en Abu Dhabi, llegué a Johannesburgo con una mezcla de miedo, confusión y euforia que me provocó varios mareos y paranoias durante los siguientes diez días. Una vez dejado el aeropuerto, me dirigí a Groot Marico, a dos horas en autobús de Johannesburgo, y fui recogido en ranchera por los propietarios de la granja donde me alojé durante el siguiente mes y medio. Dicha granja fue diseñada y construida por Byron, un hombre de casi 40 años que decidió, después de una visión provocada por un subidón de LSD a los 13 años, dedicar su vida a la permacultura. Fuera de su descabellado origen, la idea demuestra ser digna de admiración una vez la ves hecha realidad. La granja que Byron lleva desde hace 5 años representa un proyecto referente en la vida autosuficiente y sostenible. A través de la permacultura, este proyecto llamado “Happy Toes” pretende depender exclusivamente de la naturaleza para subsistir, llegando idílicamente a permitir independizar a los propietarios de trabajos externos que, por ahora, son necesarios para cubrir ciertos gastos en faltas de producción, construcciones, reparaciones, etc.

La permacultura representa uno de los muchos proyectos de forma de vida sostenible. Igual que muchos otros, pretende vivir de la naturaleza y depender de elementos completamente reciclables, creando un círculo cerrado en el que los pesticidas o los transgénicos no puedan participar. Un resumen extraído de El ABC de la permacultura define este método como la “estructura Conceptual o Sistema emergente de diseño que permite crear medio ambientes humanos sostenibles y diversos sistemas de producción y que, a la vez, propone diversas formas de aprendizaje, convivencia y economía alternativos a los sistemas sociales contemporáneos. Su enfoque es el rediseño y la integración de nuestros estilos de vida, nuestra subsistencia y uso de suelo en sintonía con las realidades ecológicas.”

 

Ejemplo simple de diseño del terreno en permacultura

Si se analiza o se practica mínimamente puede uno darse cuenta de que la permacultura es un sistema muy completo y extenso y que necesita de muchos años de experiencia para su comprensión. Echando un vistazo a los largos análisis y observaciones escritas en numerosos documentos desde su invención, podemos fácilmente desetiquetarlo de lo que algunos llamarían “una forma más de vida para Hippies y vagos utopistas”. Y aunque la felicidad sí parece uno de los resultados de dicha forma de vida, no parece obtenerse del descanso y las vacaciones eternas, sino de un trabajo arduo y asiduo; un trabajo que, precisamente, muchas grandes productoras de frutas y verduras esquivan mediante el uso de grandes máquinas o de químicos altamente contaminantes… Por suerte, poco a poco parece que va cambiando la percepción de la vida sostenible en el campo. Pero parece aún imposible verlo fuera de la independencia en el sistema; si ya es sabido que es muy complicado encontrar alimentos de producción sostenible en el supermercado, dan ganas de volverse loco cuando aparecen leyes que incluso te impiden vivir de tu producción y de forma autosuficiente: sabías que en España existe un decreto que obliga a pagar un impuesto a aquellos que pretendan auto-abastecerse de energía eléctrica con paneles solares? Si no lo sabías, lee y ríe (o llora) http://www.20minutos.es/noticia/2576145/0/claves-autoconsumo-electrico/nuevo-real-decreto/impuesto-sol/ Si te ha interesado el tema y quieres saber más sobre la permacultura puedes indagar un poco por internet o descargarte algo de la extensa lista de libros que dejo en el siguiente link: http://www.mediafire.com/folder/u9mow2pvtwzqx/Permacultura#u9mow2pvtwzqx