Durante las dos semanas en Zanzíbar estuvimos buscando la manera de salir de la isla en algún barco más económico que el “timaturistas exprés” de la ida. Recorrimos 30 km en busca de una oportunidad y, aunque nos esforzamos en mantener la sonrisa sabiendo que éramos un dólar con patas y todo el mundo buscaba aprovecharse de nosotros, esta vez parecía imposible regatear el precio. A punto de rendirnos encontramos un pequeño puerto unos kilómetros más allá que controlaba los barcos de mercancías, unos veleros de madera a disposición de un capitán y entre 5 y 10 marineros. La gente ahí parecía escucharnos un poco más: seguíamos sin poder convencerlos de que éramos los únicos blancos de Zanzíbar pelados de dinero, pero al menos cedieron en las negociaciones. Tardamos 5 horas en llegar a Tanzania y casi perdemos alguna cosa por el camino… pero lo disfrutamos DEMASIADO!!